si condeno mi cordura a la utopía.
Quién los cumple
o quién los niega, dime...
Quién escoge en la paleta del deseo
el color más conveniente
que en la noche ha de teñir mi fantasía.
Cuántas horas morirán en un suspiro
sin poder evitarles la agonía
Cuánto dura
una presencia, dime...
Cuantas veces claudiqué en la madrugada
intentando rescatar de mi desvelo
aquel segundo detenido en tus pupilas.
No mintieron esa tarde
las caricias de tus ojos
la ternura de tu voz
ni el temblor de tus palabras
en las mías.
No mintieron nuestras almas
al tocarse
nuestros cuerpos al saberse
ni las manos al rozar
la despedida.
No hubo miedo en nuestros labios
reviviendo
mariposas malheridas.
Sólo tuve una pregunta
mi querido forastera
dime...
para quién es ese beso
para quién es ese beso
que se esconde
justo al pie de tu sonrisa.

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